Cristina Guerra Pizarro
Encargada Programa Tesoros Humanos Vivos
Sección Patrimonio
Departamento Ciudadanía y Cultura
Teléfono Teléfono (32) 232 6490 – Valparaíso
Taller: Curalaba 244, Población El Estero, San Esteban-Los Andes. E-mail: ceramicaoropesa@gmail.com
viernes, 24 de diciembre de 2010
sábado, 23 de octubre de 2010
Incansable labor creadora
Es impresionante ver a este artísta como maneja el torno y como crea sus figurillas de arcilla. Da la impresión de ser algo tan fácil de hacer, pues sus movimientos de manos son seguros, el producto tan bello y la experiencia de ver nacer una obra en tan corto tiempo, es casi sublime. Son pocas las instancias de observar y menos aún crear obras con tanto valor estetico y emotivo.
Labor educativa de Oropesa
El maestro traspasa sus conocimientos para que nuevas generaciones de artístas puedan mantener vivo el patrimonio cultural del valle de Aconcagua. Su labor educativa se ha centrado principalmente a nivel escolar, pero también ha hecho un trabajo generoso con jovenes y adultos. Sus manos y el torno manual han sido sus herramientas mas preciadas y así lo enseña.
Los mesones de madera rústica mantienen los tesoros
Cada obra que realiza Norberto Oropesa tiene ese sello propio de simplesa y grandeza de un maestro artesano, que es artísta en esencia, que es observador de nuestra cultura, dignificador de los hombres y mujeres que han hecho la verdadera historia en este bicentenario. Norberto ve su entorno y lo ve con otros ojos, lo ve con los ojos del alma y lo retrata para la eternidad. Nadie podría imaginar que esculturas tan pequeñitas e ingenuas, podrían quedar tan fuertemente ligadas a las emociones y recuerdos, a las añoranzas y a la historia de este pueblo. Cada escultura es un tesoro de barro. ¿Podría algún aconcaguino no tener una obra de Oropesa en casa?
domingo, 10 de octubre de 2010
Aribalo Inca
Replica de un aribalo incaico. Notese la rica y novedosa gráfica de este estilo de vasija que era usada para transportar semillas.
Centro Almendral de San Felipe
En esta institución se guardan en exposición algunas de las piezas de don Norberto, quien hizo clases de cerámica a jovenes y adultos.
Taller de don Norberto
Trabajando en torno manual, don Norberto ejecuta una obra en arcilla, así como un director de orquesta mueve sus manos con maestría, conocimiento, experiencia y seguridad para lograr una gran interpretación.
Cronología Alfarera Prehispánica
Uno de los oficios tradicionales del valle del Aconcagua es la alfarería, una antigua manifestación artística y utilitaria con raíces en las más variadas culturas de toda América andina. Aunque en principio fue una tradición utilitaria por el uso de ollas y vasijas para satisfacer una necesidad exclusivamente alimentaria y de transporte de semillas y licor, pasó luego a ser un oficio de hombres alfareros que las hacían además como ofrendas a los dioses que gobernaban sus vidas en ceremonias rituales y entierros.
La alfarería en la zona tiene una data de entre 500 y 1500 años atrás y recientes investigaciones han aclarado que en el valle de Aconcagua hubo una yuxtaposición de culturas, algunas de las cuales poseen diferente temporalidad en este espacio definido. Alfarerías de la Cultura Bato, Llolleo, influencia Diaguita y del Complejo cultural Aconcagua Salmón, son algunos de los ejemplos, sin contar la presencia menor y más recientes de artefactos Mapuches.
domingo, 3 de octubre de 2010
Fases de la alfarería tradicional
Las fases de la alfarería tradicional consiste en obtener la greda en terrones desde muchos cerros de la zona, remojarla en agua durante un día, amasarla y colarla; confeccionar las herramientas; el modelado mediante distintas técnicas, principalmente de “lulo” y en los últimos años el torno como herramienta para la fabricación en serie; el pintado con materiales minerales naturales como óxidos. En general, usaban tierras con diferentes contenidos de óxidos metálicos colorantes como el hierro, cobre y dióxido de manganeso, y el caolín o arcillas blancas para los tonos claros cuya técnica es denominada engobe; bruñido con ágata, cuero, hueso y piedras y finalmente la cocción tradicional con bosta, que en los años posteriores se reemplazó por el horno de barro.
La industrialización y las importaciones llevaron a la casi desaparición de este oficio, y la alfarería se reduce actualmente a una escasas zonas del país y a una serie de talleres en distintas zonas, con una producción artesanal y una clientela cada vez más reducida.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

















